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18 de junio de 2015

Contigo no Necesito GPS

Habíamos alquilado una cabaña en las afueras de la ciudad de Bariloche. El lugar era hermoso, pero el acceso un tanto complicado, pues finalizado el trayecto de pavimento, debíamos hacer unos setecientos metros por calle de tierra y ripio, con muchos pozos, curvas, subidas y bajadas.
La tarde en que arribamos no fue tan difícil llegar, era de dia y las calles estabas señalizadas con sus nombres. Dejamos los equipajes y salimos al centro de la cuidad a dar un paseo.
Al volver era de noche, la iluminación de la zona era deficiente, no se veían los carteles de las calles y no estábamos seguros de haber tomado el camino correcto. En un determinado momento hago una mala maniobra y agarro un pozo con la rueda delantera derecha del auto,
Suerte, papi... -exclamó contenta una de mis hijas- estamos cerca de la cabaña. Este es el mismo pozo que te chocaste cuando pasamos hoy a la tarde.

10 de julio de 2014

Cuando Se Nos Pasa el Arroz

En una playa, cercana a Málaga, junto a un matrimonio con su hijo de 9 o 10 años.
El padre hablaba a viva voz por el teléfono móvil, con lo cual se le podía oir sin mayor esfuerzo.
(Padre): -Niñooooo, dile algo fuerte a tu tío Antonio... 
- Algo fuerte tío Antonio!  
(Padre): - Noooo niño, algo fuerte dile tú!......
 - ... ...
(Padre, enojado): Yaaaa... que se te pasa el arroz, tonto! 
- Tío Antonioooo... que se te pasa el arrooooz, tontoooo!
(Padre, furioso): -Cangondió gamberro, es a tí quien se te va a pasar el arroz... Dile algo fuerte a tu tío Antonio, que hoy es su cumpleaños!!!
Y el niño poniendo cara de iluminado, luego de pensárselo unos 10 segundos, gritó al teléfono:
- Feliz cumpleaños tío Antonio!

2 de febrero de 2014

Si lo Dice una Mujer ha de Ser Cierto

Estaba contándole un cuento de hadas a mi hija de seis años, y llegué a una parte que decía mas o menos así:
- ...entonces la princesa se dio cuenta de que estaba enamorada del príncipe...-
(interrupción)
- No papá. La mujeres no se enamoran.-
- ¿Cómo que no se enamoran, hija?. Se enamoran, luego se ponen de novias, luego se casan...-
(interrupción)
-No papá. Los que se enamoran son los varones y la mujeres son las que deciden.-
-¿Y que deciden?-
-Y... deciden con quien se casan.-
-¿Y vos como sabés eso?
- Lo se porque es así, papi.-
(silencio)
- ...entonces el príncipe se enamoró de la princesa, y ella, luego de pensarlo, decidió finalmente que iba a casarse con él.-
- Así está bien, papi.-

20 de noviembre de 2013

El Mozo Machista

Mi madre toma bebidas con alcohol. Mi padre es abstemio.
Cuando se sientan en un bar y ordenan de beber, "una cerveza y una gaseosa", el camarero, indefectiblemente, sirve la gaseosa a mi madre y la cerveza a mi padre.
De niño he visto la escena decenas de veces, incluso en lugares donde solíamos frecuentar y el mozo nos conocía, el vaso de cerveza se colocaba frente a mi padre.
Nunca, jamás, vi un mozo que atinara siquiera a preguntarles ¿la gaseosa para la señora?.
-El mozo argentino es machista- argumenta siempre mi hermana con respaldo estadístico. Y yo adhiero.

10 de julio de 2013

Semana de la Dulzura VIP

Cecilio, gerente de RRHH, camina por el pasillo principal de las oficinas de una importante compañía multinacional. En eso, le sale al cruce Daniela, con un bonobón en la mano y le dice la frase de rutina que se impuso en Argentina la primera semana de Julio: -"Una golosina por un beso".
Cecilio, sorprendido, agradece amablemente con una sonrisa, le da un beso de mejilla a Daniela y sigue su rumbo con la golosina en mano.
Un administrativo contable de poca monta, que observó toda la escena, ve su oportunidad de conseguir un beso de la bella Daniela, se acerca prudentemente y le susurra: -"¿Para mi no hay?"
A lo que Daniela responde: -"No. Me alcanzan justo para los gerentes y los jefes".
¡Eso si que son conceptos claros y convicciones firmes! Daniela va a llegar lejos.

4 de mayo de 2013

¿Quién es la Víctima?

Resultó ser que el muchacho tenía dos novias; la rubia, la de toda la vida, y la de pelo negro, una adquisición mas reciente.
La rubia no tenía ni idea de la existencia de la morocha. La de pelo negro creía que ella era la primera mujer en su vida. Nunca se cruzaban una con otra pues el muchacho piloteaba muy bien la situación.
Lo que no piloteaba bien era la moto. Se llevó por delante un cartel de publicidad. Fracturas múltiples: ambos brazos, ambas piernas, la mandíbula y las costillas.
Imagínenlo, todo enyesado, sin poder moverse, medio anestesiado en la cama del hospital.
No estoy seguro que es lo que le dijo a la enfermera cuando esta le avisó que comenzaba el horario de visitas, pero cuando la enfermera salió al pasillo y dijo: "puede pasar la novia", se levantaron las dos al mismo tiempo.
Primero dudaron, luego se miraron fijamente, sin pestañear, resoplaron por la nariz simultáneamente y se les inflamaron las venas. Entraron las dos a los empujones, muy a pesar de las protestas de la enfermera.
Dentro de la sala de terapia comenzaron a insultarlo, a increparlo; un dueto de sopranos profiriéndole groserías. El no podía hablar con la mandíbula fracturada, asi que solamente se limitaba a que le caigan unos lagrimones, imaginando la que le esperaba cuando saliera. Ellas también lloraban.
En ese cuadro, en la fotografía de ese momento. ¿Quién es la víctima?.
Yo no me alcanzo a dar cuenta.

18 de agosto de 2012

La Camarera Soviética

El Buitre, Cianuro y yo entramos a cenar a una pizzería, al azar, sin referencias, al vuelo; y nos sorprendimos gratamente: la camarera era una hermosa chica rusa.
¿Y como supimos que era rusa? Pues... nunca lo supimos, lo fantaseamos. Pronunciaba la 'R' muy fuerte, y la arrastraba, así como los doblan a los soviéticos en los doblajes de pacotilla de las películas de la segunda guerra mundial y la guerra fría. Además era muy rubia y de tez blanca, ojos azules; un estereotipo de rusa que nos armamos viendo las deportistas soviéticas en las transmisiones de los juegos olímpicos.
Enseguida hubo clima.
Cuando sonreía se le formaba un hoyuelo en la mejilla.
Por mis canas y mis arrugas, mi tren había pasado de largo, pero el Buitre y Cianuro estaban entusiasmados.
Pero la rusa nos traía cualquier cosa, mal la bebida, mal la variedad de pizza. Evidentemente no entendía del todo el idioma. De todos modos seguíamos embelesados, sus movimientos cuasi frágiles parecían mas de bailarina que de camarera, no encajaba con lo que estaba haciendo.
Le pedimos una picada de milanesa y nos trajo aceitunas. Las dejó junto a Cianuro. Había dejado una señal.
Cuando estaba levantando los platos, e íbamos a pedir un café, se le cayeron torpemente los cubiertos de la bandeja sobre la mesa e hizo un desparramo de botellas, vasos y aceitunas.
- Por lo menos la gravedad funciona - espetó el Buitre, un poco fastidiado por el servicio, pero mas porque las sonrisas de la rusa recorrían los caminos que llevaban a Cianuro.
Bomba atómica en medio de una pieza de minué.
Témpano de la nada.
Como un pedo que se nos escapa cuando estamos tomando la comunión.
Cianuro le clavó la mirada al Buitre; había roto el hechizo.
La camarera rusa sonrojó sus mejillas cual muñequita mamushka, se cubrió lo ojos y salió sollozando de puntillas. Era más frágil de lo que parecía.
No mas sonrisa, no mas hoyuelos.
La cuenta la trajo un mozo al que tal vez apodaran Paco, o Manolo.
Yo dejé propina, Cianuro también, el Buitre no.
Nunca volvimos. No nos animamos. Jamás.

25 de febrero de 2012

Conversaciones Telefónicas. Hoy: Fernando.

RIIINNGG... RINNNGGG (suena el teléfono).
Atiende mi madre.

(Mi Madre): ¿Hola?
(Señor, enojado): ¿Hablo con Fernando?
(Mi Madre): No, habla la esposa.
(Señor, enojado): Pregúntele que si va a venir o no va a venir con el camión.
(Mi Madre): Disculpe... ¿de que me habla?
(Señor, enojado): Que lo estamos esperando con la cosecha y todavía no ha llegado.
(Mi Madre): Pero no puede ser, mi marido trabaja en una tienda.
(Señor, muy enojado): Oiga, su marido ¿tiene o no tiene un camión?
(Mi Madre): No, no tiene.
(Señor, mas enojado): ¿No me dijo usted que es la esposa de Fernando?
(Mi Madre): Mi marido se llama Fernando, pero...
(Señor, mucho muy enojado): Pero nada... sería su marido si tuviera un camión.
Señor enojado corta.
Fin de la conversación.

20 de enero de 2012

Conversaciones Telefónicas. Hoy: Elvira

Suena el teléfono de mi casa.
RIIING RIIIING.
Atiende mi madre, no llega a decir ni hola.
(mujer): ¿Elviraaaaaaa?
(mi madre): No señora, equivocado.

Treinta segundos después suena el teléfono otra vez.
RIIING RIIIING.
(mujer): ¿Elviraaaaaaa?
(mi madre): Debe tener mal el número, señora, porque me llamó a mi de nuevo.

Un minuto después suena el teléfono otra vez.
RIIING RIIIING.
(mujer): Elviraaaaaaa... no sabés lo que me pasooooo... estaba queriendo llamarte y marqué mal dos veces seguiiiiiiidas..!!!!
(mi madre): Sigue llamando al mismo número, señora. Fíjese bien.

Un minuto después suena el teléfono otra vez.
RIIING RIIIING RIIING RIIIING RIIING RIIIING RIIING RIIIING.
Mi madre, ofuscada (por usar un término diplomático), decide no atender.
La amiga de Elvira insiste un par de veces mas.
RIIING RIIIING RIIING RIIIING.

Horas mas tarde mi madre levanta del contestador automático el siguiente mensaje.
"Elviraaaaaaaa... cuando puedas llamame a casa y pasame de nuevo tu teléfono... que el que tengo me lo diste maaaaaal".

6 de enero de 2012

Viento y Tierra

Estación terminal de ómnibus chicuela; zona rural.
Pueblo tranquilo.
Verano.
Calor.
Clima seco.
Calle de tierra.
Sopla viento y levanta polvareda.
El ómnibus está demorado, tres pasajeros esperamos algo fastidiosos: una señora bien perfumada y vestida de blanco, un chacarero y yo.
Silencio.
-Que manera de soplar viento y tierra!- exclama la señora bien perfumada. Le chorrea una gota por las mejillas.
-Que asquete, para colmo estoy en zandalias.
-Se me van a llenar los dedos de tierra.
-Mmmmm... que polvareda... que horror.
Se dirige al chacarero. -¿A usted no le molesta?-
El chacarero ni la mira, pero contesta:
-Señora: vuela tierra porque vivimos en la tierra, si viviéramos en marte volaría marte.
Fin de la conversación.
Silencio.

1 de enero de 2012

Seis Meses Atrasados

En el año 2002 pasé mis primeras navidades en el hemisferio norte. Navidad con frio, como en las películas. Mas concretamente, estaba en España.
Promediando una concurrida y opípara cena navideña, una comensal me pregunta: -¿Y como son las navidades allí en la Argentina, con calor? Es que no me las imagino.
Y antes de que pudiera contestar, un caballero intercede didácticamente: -Mujer, no es que allí sea verano, allí ahora también es invierno, nada mas que van seis meses atrasados a nosotros-.