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9 de febrero de 2017

Mi Tía Yoya

A mi tía Yolanda le decíamos Yoya.
Pero no era su apodo devenido de un apócope de su nombre; no.
Sino por la forma con que habitualmente iniciaba todos su comentarios:
- Yo ya te lo había dicho antes.
- Yo ya sabía que esto iba a terminar así.
- Yo ya me compré uno mejor.
- Yo ya estuve acá en otras vacaciones.
- Yo ya no se que mas hacer al respecto.
- Yo ya lo terminé.
- Yo ya conozco a varios como vos.
- Yo ya fui y vine para cuando vos te decidiste.

Y así podría enumerar varias mas.
Lo curioso, es que, a pesar de que eran frases para menoscabar al prójimo, las decía en un tono cantarín y maternal, por el cual a uno no le caía mal de entrada, sino mas tarde, una vez que las palabras habían dado varias vueltas por el cerebro antes de asentarse en el corazón.

La tía Yoya falleció cuando yo ya me había hecho a la idea de que nos iba a enterrar a todos.
En su testamento fue bastante generosa con nuestro lado de la familia.
A mi hermana le dejó una casita en las sierras de Córdoba y a mi un Renault 12 con poco rodaje.
A mis primos políticos Damián y Hernán no les dejó nada.
Juraron ir a orinar su tumba, y lo hicieron.
Grande fue sorpresa cuando llegaron y, junto a la lápida, encontraron una pelela con una leyenda que decía: "Yo ya sabía que iban a venir. Lávense las manos después de mear".


30 de agosto de 2015

Letargo

Desperté, como de un letargo.
No puedo precisar cuanto tiempo estuve dormido.
Salí a la calle; escuché las conversaciones de la gente en los bares, en los colectivos.
Hablaban estupideces, temas menores, intrascendentes.
Fuí a clases; los profesores sabían menos que yo. Los alumnos tardaban demasiado en procesar conceptos extremadamente sencillos.
Miré televisión; los actores y las actrices eran feos, muchos mas feos que yo. Los periodistas de los noticieros usaban palabras ramplonas, y no se entendía, en definitiva, que era lo que querían transmitir.
Me encerré en los cines, miré decenas de películas. Adiviné el final de todas y cada una. Los actores y las actrices de las películas también eran feos. E inexpresivos o sobre actuados.
Fuí a espectáculos deportivos. Son lentos, los deportistas comenten errores inadmisibles, gesticulan, hacen ademanes, se desconcentran, los adivino torpes e inseguros.
Ninguno tendría la menor chance compitiendo conmigo,
Los líderes políticos están vacíos.
Los industriales hacen menos dinero del que yo haría con sus empresas.
Veo a todos por encima.
Soy mas inteligente que quienes me rodean.
Tengo mas fuerza.
Mi carisma es arrollador.
Soy mas negro que los negros y mas rubio que los rubios.
¿Será que soy Dios?
¿Cuanto tiempo estuve dormido?

4 de mayo de 2015

Simplificaciones de la Memoria

Mis amigos dicen que es porque estoy senil, pero prefiero argumentar que mi cerebro no renueva las neuronas con la velocidad con que lo necesito, con lo cual, va recortando y simplificando recuerdos de modo de liberar espacio para poder asimilar nuevos estímulos.
No se si he sido claro, lo que quiero decir es que cuando intento recordar algunos eventos del pasado, no puedo mas que esbozar pequeñas síntesis de lo acontecido.
Para no aburrirlos con vivencias personales que sólo yo y unos pocos amigos y familiares conocen, pondré como ejemplo lo que resulta cuando intento rememorar el argumento de algún libro, película o serie de televisión popular.
Para muestra basta un botón, o nueve:

CINE
* El juego de las lágrimas: un integrante del ejército revolucionario irlandés se enamora de la novia de un rehén que habían secuestrado; cuando la encuentra y la besa y ve que ella tiene pito, vomita.
* StarWars o La Guerra de las Galaxias: un aventurero espacial del futuro con su copiloto extraterrestre tienen que rescatar a una princesa que luce como una monja que se peina con dos rodetes. Navegan mucho por el espacio y libran batallas usando unos sables láser contra unos malvados con máscaras pregnantes.
* Crímenes y Pecados: un hombre manda a matar a su amante, que es muy cargosa, sin dejar huellas y jamás lo descubren. Al final de la historia, este hombre y Woody Allen filosofan sobre el sentido de la vida en el casamiento de la hija de un ciego conocido de ambos.

TELEVISION
* Robotech: unos pilotos de naves espaciales todos medio cancheros se disputan el honor de ser el mejor de todos mientras se enamoran de una cantante que se llama Mirmaid, la cual, en el último capítulo, se revela que es un travesti.
Los Duques de Hazard: dos primos andan todo el dia boludeando en un auto anaranjado en el que tienen que entrar por la ventana. Aunque van a los pedos, nunca les pueden poner una multa porque son mas vivos que los comisarios del pueblo. Todos desean tener sexo con la prima de los protagonistas, inclusive ellos mismos, pero nadie lo hace porque se reprimen, a pesar de que ella los calienta a todos en cada capítulo.
* Luz de Luna: un detective y una modelo resuelven casos inverosímiles hasta enamorarse.

LITERATURA
* El corazón delator: un tipo mata a otro porque le molesta que tenga un ojo desviado; lo entierra bajo unas tablas pero al final se entrega.
* El sabueso de los Baskerville: el detective Sherlock Holmes desenmascara a un hombre que asustaba a todo el pueblo con un perro mastín al que le untaba la boca con pintura brillante y lo largaba de noche a hacer kilombo.
* Bartebly: un oficinista aburrido come galletitas de jenjibre en el laburo hasta que se muere.

10 de mayo de 2014

El Chiste de Gangoso que va al Kiosco a Comprar Chicles

El santiagueño Gavilán era un buen contador de chistes. Tenía un repertorio un tanto limitado, pero muy graciosos todos. En la sobremesa de los asados de los miércoles siempre había un espacio para que el santiagueño hiciera su show. Repetido. Nos sabíamos todos los finales. Pero la forma en que Gavilán los contaba, los gestos, las pausas, la entonación... cada relato era mas gracioso que el chiste en si mismo.
El del gangoso que va al kiosco a comprar chicles era, sin dudas, el mejor de todos. La interpretación del gangoso que hacía Gavilán, combinada con su acento santiagueño, hacía que nos meáramos de la risa. A fuerza de repetición, no se desgastaba sino al contrario, se hacía cada vez mas divertido.
La cuestión es que el santiagueño un día, sin previo aviso, dejó de ir a los asados.
-Dicen que se fue de seminarista- dijo el zurdo Mendiondo.
Nos quedamos perplejos, anonadados, atónitos... medio pelotudos, para ser mas gráfico.
Ese día comimos el asado casi en silencio.
A partir de ahí el grupo se fue desmembrando de a poco, en forma casi natural. Uno se casó y tuvo un pibe, luego el que se recibió y consiguió trabajo en otra ciudad, otro al que se le enfermó la madre gravemente, otro a probar suerte a Europa... y los asados fueron agonizando hasta desaparecer.
******
Lo curioso del caso es que, con los años, me olvidé el remate del chiste del gangoso. No hay caso, no puedo recordarlo, lo he buscado por internet incluso -he leído un centena de chistes de gangosos- y no lo encuentro; ninguno es el de Gavilán.
Lo comentábamos tiempo atrás con el zurdo Mendiondo, pues lo extraño es que a él le pasaba lo mismo: no se podía acordar del final de chiste.
******
La semana pasada, el zurdo Mendiondo me envió un mensajito de texto al laburo: "cuando puedas llamame".
Lo llamé el instante, el zurdo no es de molestar por tonterías.
-¿Que pasó zurdo?
-A que no sabés quién volvió al pueblo- me desafió Mendiondo.
-Que se yo, zurdo... ¿tu ex mujer?.
-Nooooo... paparulo... ¡El santiagueño! Es el nuevo párroco de la iglesia de Santa Rosa. Tendremos la oportunidad recuperar el final del chiste del gangoso.
-Pero mirá que decís huevadas, zurdo. ¿Que te pensás, que va a contar el cuento en medio de la homilía?
-No, pero lo vamos a saludar y le pedimos que nos cuente el chiste, como en los viejos tiempos.
-No se- le respondí, a mi no me da la cara. No voy nunca a la iglesia. Además ¿que le vamos a decir: hola, te acordás de nosotros? somos del grupo de amigos del que un dia desapareciste sin dar aviso.
Ahí saltó, años después, que me había quedado con rencor. Mendiondo, menos diplomático y menos rencoroso que yo estaba dispuesto a llegar hasta el final.
-Escuchá- me dijo. Le voy a hacer una gastada al santiagueño. Mañana sábado, cuando esté confesando, me voy a sentar del otro lado del confesionario como si me fuera a confesar de verdad, y vas a ver que sorpresa le doy. Vamos a recordar viejos tiempos y me va a terminar contando el chiste del gangoso que va al kiosco a comprar chicles.
Quedamos en que yo me apostaría en la vereda de enfrente a la parroquia, esperando su salida. Si todo salía bien, me hacía señas, yo me cruzaba, y formalizábamos el reencuentro de viejos amigos.
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Esperé como media hora apoyado contra la pared, manos en los bolsillos.
De pronto, salió el zurdo por la puerta principal de la parroquia, agitando los brazos y gritando enloquecido: "Me contó el final, me lo contó".
Tan entusiasmado estaba, que cruzó la calle hacia mi corriendo, y sin mirar.
Una camioneta que venía en contramano lo agarró de lleno.
******
Definitivamente Dios ha decidido que yo no rememore el final del chiste del gangoso, por algo será. No he vuelto a insistir en el tema, no me gusta desafiar los designios del Señor.

28 de marzo de 2014

El Cornudo Feliz

Han de ser escasísimas las historias en las que un sujeto víctima de la infidelidad de su pareja, llámese cornudo para ser mas coloquial, se sienta extremadamente feliz y afortunado de serlo. Les he narrado en otra entrada de este blog, sin ir mas lejos, una historia de un cornudo feliz pero que ignora serlo. Sin embargo, hoy tengo para contar una de esas rarezas de las que me llaman la atención. Llamaremos Bombito al personaje en cuestión, para no ponerle ningún nombre de pila que podamos asociarlo a alguien conocido. Bombito, pues, ha practicado el cornudismo prácticamente desde que inició sus relaciones sentimentales. Su novia de toda la vida, que luego se convirtió en su esposa, ha tenido sexo con otro hombre a menudo. Aclaremos que lo engañó siempre con el mismo sujeto -el Ricky- para que no crean ustedes que hablamos de una ramera o atorranta cualquiera. Dentro de su infidelidad mantuvo siempre cierta línea de conducta.
La cuestión es que la pareja de Bombito, primero en el noviazgo, luego en el matrimonio, era muy prolija y disimulada en la práctica de la infidelidad. Esto sumado a que Bombito no se destaca por su capacidad de análisis de su entorno, le otorgaba a ella el marco perfecto para que mantuviera un delicado equilibrio entre el matrimonio y la aventura con el Ricky.
Algunos pocos allegados no muy cercanos a Bombito lo sabían, pero el asunto no trascendía. 
Hasta que se enteró César Bateya, un íntimo amigo de Bombito. Bateya no podía decírselo así nomás, sin anestesia, conocía desde hace mucho tiempo a Bombito y su esposa y no quería colgarse el cartel de iniciador de un divorcio. Mas, como no podía callar, optó por el popular y siempre efectivo mensaje anónimo. Le hizo llegar un papelito dentro de un sobre que decía "Bombito, vigilá un poco mas de cerca a tu jermu. Capaz que te caga. Te lo digo de onda."
Bombito acusó el golpe. Reconoció en el texto la forma de expresarse del César Bateya, mas no le comentó nada a nadie. Estuvo meditabundo y casi sin hablar varios días hasta que pareció digerir el mensaje y reaccionar.
Un día le dijo a su esposa que tenía que trabajar horas extras, que iba a volver tarde; mentira.
Se quedó espiándola, la vio subir al automóvil verde metalizado del Ricky. Los siguió. Entraron en un albergue transitorio. Se quedó parado en la vereda frente al hotelucho. Todavía no sabía que les iba a decir cuando salieran. Con el corazón estrujado, esperando ahí paradito, frente a la salida del hotel, levantó la vista y vió una agencia de lotería. Para hacer tiempo se cruzó a jugar un Quini 6. El local estaba lleno y para cuando salió de la agencia, el auto verde metalizado estaba saliendo. Suspiró. Se guardó el billete del Quini 6 en el bolsillo de la camisa y se tomó un colectivo a su casa.
Al otro día se enteró de que fué el único ganador del sorteo: a sus bolsillos la friolera de 34 millones de pesos.
¿Y que creen que hizo? ¿Venganza contra ella y el Ricky? ¿Contrató sicarios para asesinarlos? ¿La humilló con solicitadas en los diarios, demostrándole lo que se perdió por haberle sido infiel? ¿Se gastó los millones en fiestas con costosas prostitutas?
Nada de eso.
Su razonamiento fue: si ella no me hubiera sido infiel, yo no la habría perseguido. Si no la hubiera perseguido, no habría visto esa agencia de loterías. Si no hubiese visto esa agencia, no habría cruzado a jugar la boleta ganadora. 
Por lo tanto, gracias a que mi mujer me hizo cornudo ahora soy millonario.
Así que jamás le guardó rencor, al contrario, siempre fue un agradecido a su mujer por haberle sido infiel. Y también al Ricky, que además, como es contador, lo asesoró sobre como armar su cartera de inversión y le hizo rendir muy bien la platita. 
Y vivieron todos felices para siempre.

20 de noviembre de 2013

El Mozo Machista

Mi madre toma bebidas con alcohol. Mi padre es abstemio.
Cuando se sientan en un bar y ordenan de beber, "una cerveza y una gaseosa", el camarero, indefectiblemente, sirve la gaseosa a mi madre y la cerveza a mi padre.
De niño he visto la escena decenas de veces, incluso en lugares donde solíamos frecuentar y el mozo nos conocía, el vaso de cerveza se colocaba frente a mi padre.
Nunca, jamás, vi un mozo que atinara siquiera a preguntarles ¿la gaseosa para la señora?.
-El mozo argentino es machista- argumenta siempre mi hermana con respaldo estadístico. Y yo adhiero.

11 de enero de 2013

Dios es Verde

Siendo niño, en una clase de catequesis, nos preguntaron como nos imaginábamos a Dios.
Dije que lo imaginaba con la piel verde, las orejas puntiagudas, con anteojos y volando con una túnica blanca.
Fui burlado por mis compañeros y severamente reprendido por las maestras.
Dios es como un abuelo de barba blanca, gentil y bondadoso. Eso había que responder.
Lo dejé pasar. Pero lo sigo imaginando como cuando niño.
Se que cuando muera, iré al cielo. Y me recibirá un hombre verde, con las orejas puntiagudas y anteojos con aumento para ver mejor. Nos abrazaremos y me reconfortaré al ver que yo tenía razón.
Porque Dios es como yo lo imagino, no como los demás me dicen que tiene que ser.

7 de agosto de 2012

Almacén Lidia

La primer poesía que memoricé en mi vida, a fuerza de leerla todos los dias, estaba escrita en letra de imprenta y con fibra azul en una hoja de papel de envolver el fiambre, ubicada detrás del mostrador del almacén de la cuadra de mi barrio. Versaba así:

Si fio, pierdo lo mío
si doy, no se donde voy
si presto, al cobrar molesto
por eso ni fio, ni doy, ni presto.

Clara y concreta; atemorizante, tajante, firme, segura de si misma y rebosante de personalidad, son los atributos que hacen que al dia de hoy aún la recuerde como la mas bella de las rimas. Es ulular de sirenas para mis oídos avaros...

en fin, que mas da...
... el almacenero igualmente se fundió.

25 de marzo de 2012

Salchichón Mágico

Estaba jugando al dominó con mi hija de 4 años.
Me ganó la partida.
La halagué: -te felicito por estar tan atenta y tan concentrada-.
Me miró fijo, contenta, y mientras se tocaba la sien repetidas veces con el dedo índice de la mano derecha, me dijo:
-Es que acá adentro, papi, ¿ves?, tengo un salchichón mágico, que me sirve para saber cual es la ficha que tengo que poner para ganar-.
Me quedé boquiabierto.
Interesante concepto infantil de como funciona el pensamiento humano.
Me deshice las neuronas pensando como diablos se le ocurrió algo así; no lo sé.
Seguramente su salchichón mágico es mas poderoso que el mío.

6 de enero de 2012

Viento y Tierra

Estación terminal de ómnibus chicuela; zona rural.
Pueblo tranquilo.
Verano.
Calor.
Clima seco.
Calle de tierra.
Sopla viento y levanta polvareda.
El ómnibus está demorado, tres pasajeros esperamos algo fastidiosos: una señora bien perfumada y vestida de blanco, un chacarero y yo.
Silencio.
-Que manera de soplar viento y tierra!- exclama la señora bien perfumada. Le chorrea una gota por las mejillas.
-Que asquete, para colmo estoy en zandalias.
-Se me van a llenar los dedos de tierra.
-Mmmmm... que polvareda... que horror.
Se dirige al chacarero. -¿A usted no le molesta?-
El chacarero ni la mira, pero contesta:
-Señora: vuela tierra porque vivimos en la tierra, si viviéramos en marte volaría marte.
Fin de la conversación.
Silencio.

24 de noviembre de 2011

Mi Primer Trabajo fue en una Multinacional

Nota: para facilitar la lectura de este texto se usarán siglas para reemplazar expresiones muy largas que se reiteran. Por ejemplo: Plan de Incorporación de Jóvenes Profesionales se reemplazará con la sigla formada por sus iniciales, P.I.J.P.

Mi amigo Oreste y yo nos recibimos juntos de ingenieros, allá por el 2004, y tuvimos la suerte de entrar a trabajar en la misma empresa multinacional que estaba implementando un P.I.J.P. para renovar su plantilla en las áreas de ingeniería y producción.
Luego de los primeros exámenes y formalismos de rigor, nos informaron que cada uno se iba a especializar en un departamento diferente. A mi me mandaron al Comité de Unificación de Lineamientos Operativos (C.U.L.O.) y a Oreste le tocó ir al equipo de Optimización y Reingeniería de Técnicas Operativas (O.R.T.O.).
Así fué que de entrada nomás, yo arranqué para el C.U.L.O. y mi amigo para el O.R.T.O.

Al principio no me molestaba trabajar para el C.U.L.O., pero Oreste no se sentía bien trabajando para el O.R.T.O. Había un poco de desorganización; pero en estas multinacionales nada está librado al azar, y la alta dirección enseguida se dio cuenta de que había que implementar un Plan Organizado y Racional para Obtención de Nuevas Ganancias Operativas (P.O.R.O.N.G.O.).
Todas las mañanas el P.O.R.O.N.G.O. llegaba puntualmente al C.U.L.O. y al O.R.T.O. con el fin de que trabajaran mas eficientemente.

Pero la gente que daba forma al P.O.R.O.N.G.O. también se desorganizó, y el C.U.L.O. comenzó a recibir mas de un P.O.R.O.N.G.O. diario. Se hacía duro trabajar así.
De lo mismo se quejaban desde el O.R.T.O. de la compañía. Llegó un punto en que al O.R.T.O. le daba lo mismo cualquier P.O.R.O.N.G.O. Ya no se respetaba nada.
Fue por ello que en el O.R.T.O. nombraron a mi amigo Oreste como Perito Único de Técnicas Operativas (P.U.T.O.) para que hiciera de facilitador.
Pero Oreste resulto ser un P.U.T.O. del O.R.T.O.que tampoco hacía bien su trabajo.

Finalmente el problema fue tan grande que llegó a oídos del Gerente Asociado Responsable de Contaduria y Administración (G.A.R.C.A.).
Al G.A.R.C.A. se le terminó la paciencia enseguida, y despidió a mi amigo Oreste y a 10 empleados mas de un plumazo, deshizo al C.U.L.O. y al O.R.T.O, y decretó que el único P.O.R.O.N.G.O. que se iba a tener en cuenta para trabajar era el que saliese de su oficina.

Ese día entendí que en el trabajo, el único P.O.R.O.N.G.O. que hay que respetar es el del G.A.R.C.A. mas importante.