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2 de octubre de 2011

COPYPASTE: Modelo Teórico de Autodestrucción Involuntaria

Básicamente, el ser humano tiene dos caminos para resolver sus problemas y asegurar su subsistencia:

  1. Aplica una solución creativa, original o innovadora, que le permite sortear el problema y seguir adelante.
  2. Implementa una fórmula ya probada y conocida que se sabe con certeza le resolverá la situación.
A la opción 1. la llamaremos INNOVACIÓN y a los que la practican, INNOVADORES
A la opción 2. la llamaremos EMULACIÓN y a los que la practican, EMULADORES.

En mayor o menor medida y según nuestras habilidades en cada materia, vamos aplicando tanto la INNOVACIÓN como la EMULACIÓN para asegurar la continuidad de nuestras vidas.
El siguiente gráfico ilustra la rueda de resolución de problemas.

Es un balance que en perfecto equilibrio se sostiene con la aplicación de puntos arriba mencionados, se alimenta con la INNOVACIÓN, se sostiene con la EMULACIÓN y agregamos además el concepto natural de PURGA o DESECHO para aquellas fórmulas ya obsoletas o ineficientes que nadie aplica.

Con el avance de la tecnología llegaron los poderosos buscadores de internet, que sumados a las conocidas funciones copy (copiar) y paste (pegar) que hasta el mas precario de los softwares poseen, hacen que la EMULACIÓN sea extraordinariamente fácil.
Cambiemos entonces los términos copiar y aplicar por los modernos copy y paste y llamemos COPYPASTE a la acción de buscar, copiar y aplicar muy rápidamente soluciones efectivas ya probadas.

¿Que pasará cuando los INNOVADORES empiecen a hacer COPYPASTE?

La tentación será inevitable, será tan fácil copiar y pegar, sumado a una demanda de soluciones rápidas cada vez mas apremiante, que tarde o temprano todos los INNOVADORES terminarán siendo EMULADORES.
En una primera etapa, cuando quede un grupo muy reducido de INNOVADORES, estos serán los amos y señores que manejarán a su antojo la situación, pero cuando caigan subyugados ante el poder tácito del COPYPASTE, pronto tendremos un esquema desequilibrado, como el que se muestra a continuación.

Todo sistema que no tiene ingreso ni generación pero mantiene la PURGA, se sabe es termodinámicamente inestable y tiende a desaparecer.

Aplique ahora este modelo a cualquier sistema social de supervivencia que usted conozca; sea ahora magnánimo y extrapólelo a la humanidad toda: entenderá así por donde se avecina el fin de la raza humana...

9 de septiembre de 2011

El Pedo Te Sigue

Tendríamos ocho años, o nueve, tal vez diez como mucho. Era por aquellos años. Estábamos en el recreo, conversando, o cambiando figuritas, no viene al caso.
En eso, se me escapó un pedo, entonces me alejé un poco del lugar.
Uno me preguntó: -¿Adonde te vas?.
- Vámonos, rápido, que me tiré un pedo-, los invité a alejarse conmigo.
- Por mas lejos que te vayas, el pedo te sigue-, me rebatió Gonzalez.
Y allí se instaló la polémica. Un grupo de párvulos adheríamos a la idea de que lo que decía Gonzalez era descabellado, ilógico, imposible: cualquiera puede darse cuenta de que un pedo no se mueve por si mismo.
Otro grupo lo apoyaba con una afirmación irrefutable: si te alejás, seguís sintiendo el olor cerca tuyo, ergo te sigue.
Las posiciones parecían irrecoinciliables y las burlas entre uno y otro grupo, bandos a esta altura, iban y venían en aumento, en cantidad y crueldad.
Sin embargo, la idea de que "el pedo te sigue", iba ganando adeptos en el inconciente del grupo. En el patio, durante el recreo, podía verse niños que, sin causa aparente, comenzaban a caminar en zig zag, haciendo firuletes y fintas incomprensibles, recorridos irrazonables. Éramos mayormente los del primer bando, que si bien rechazábamos la idea de Gonzalez, en nuestras conversaciones ya la habíamos aceptado implícitamente.
- Te puede seguir si te vas caminando derecho, pero no creo que pueda doblar-, dije yo. Y todos nos cruzamos miradas cómplices, como sabiendo que era lo que teníamos que hacer. El mito de Gonzalez había truinfado.
El tema se fue diluyendo a fuerza de los contínuos retos de las maestras para exigirnos que camináramos derecho y formando fila. A fin de año, solo el chueco Barthez y yo seguíamos haciendo trayectorias complicadas para confundir al pedo en su afán perseguidor.
Ninguno de mis compañeros de la primaria, ni siquiera Gonzalez, recuerda esto.
La cuestión quedó en el olvido, sepultada, pero si algún dia me ven que voy y luego vuelvo sobre mis pasos, doy un giro repentino e insospechado y camino como si fuera por dentro de un laberinto invisible, entonces contengan la respiración.