Inés, el Galleta y yo, tomábamos juntos las clases de primera comunión en la parroquia del barrio, hace poco mas de 20 años, en la ciudad de Santa Fe.
Luego de las clases, todos los sábados, nos cruzábamos a la plaza que está frente a la parroquia.
Allí en la plaza, esperábamos un rato a que nuestros papás vinieran a buscarnos.
Nos intrigaba mucho un chillido que salía de las palmeras.
Era como que alguien chillara y silbara al mismo tiempo.
-Son chicharras- decía yo, sabiendo que no lo eran. El canto de la chicharra, tan típico de la siesta santafecina, es mas rasposo.
Parecían chicharras, pero no era igual.
Un sábado Inés dijo:
-Es un Kimidiniño.
-¿Y eso que es?- preguntó el Galleta (el Galleta gustaba de Inés).
-El Kimidiniño es un animal que vive en las palmeras y solo come duraznos al natural. Quien lo mira fijo a los ojos, se convierte en Kimidiniño también.
-Que bolazo, eso lo sacaste de un dibujo animado- la interrumpí.
El Galleta, para lucirse delante de Inés, infló el pecho y salió directo hacia las palmeras.
-Yo voy a mirarlo a los ojos y no me va a pasar nada- dijo con infantil valentía.
-No vayas- le gritó Inés.
El Galleta se paró debajo de las palmeras y miró hacia arriba. Se escuchó un chillido muy agudo que me hizo doler los oídos.
Inés cerró los ojos, gritó (como sólo saben gritar las chicas de diez años) y salió corriendo hacia donde venía su padre. Yo, movido por el cagazo, la imité.
El sábado siguiente el Galleta no fue a la clase de comunión, y el siguiente tampoco. En realidad no fue nunca más.
Mis padres me dijeron que la familia se había ido a vivir a Rosario. Los de Inés le dijeron lo mismo.
Intimamente a Inés y a mi nos carcomió la duda por años. Con el tiempo nos cagamos de risa de la anécdota.
Hace dos semanas fui a Rosario por trabajo.
Iba caminando por la peatonal y lo vi; era el Galleta, como a diez metros frente mío.
El me vió, nos reconocimos. Nos miramos a los ojos unos segundos. Levanté la mano para saludarlo.
Abrió la boca y chilló, con ese chillido característico que salía de las palmeras de la plaza, dió media vuelta y salió huyendo entre la muchedumbre.
No se que pensar. No me animo a llamarla a Inés. Me miro al espejo todas las mañanas y sigo siendo el mismo.
Ayer fui al supermercado y de regreso en casa, cuando abrí el baúl, me encontré con que había cargado 15 latas de duraznos al natural. No recordaba haberlo hecho.
Estoy asustado.
Nuestro sitio web usa cookies, son un mal necesario. No las usaríamos si fuera por nosotros, pero estaríamos en desventaja respecto al resto por no hacerlo y eso no es justo.
30 de enero de 2012
20 de enero de 2012
Conversaciones Telefónicas. Hoy: Elvira
Suena el teléfono de mi casa.
RIIING RIIIING.
Atiende mi madre, no llega a decir ni hola.
(mujer): ¿Elviraaaaaaa?
(mi madre): No señora, equivocado.
Treinta segundos después suena el teléfono otra vez.
RIIING RIIIING.
(mujer): ¿Elviraaaaaaa?
(mi madre): Debe tener mal el número, señora, porque me llamó a mi de nuevo.
Un minuto después suena el teléfono otra vez.
RIIING RIIIING.
(mujer): Elviraaaaaaa... no sabés lo que me pasooooo... estaba queriendo llamarte y marqué mal dos veces seguiiiiiiidas..!!!!
(mi madre): Sigue llamando al mismo número, señora. Fíjese bien.
Un minuto después suena el teléfono otra vez.
RIIING RIIIING RIIING RIIIING RIIING RIIIING RIIING RIIIING.
Mi madre, ofuscada (por usar un término diplomático), decide no atender.
La amiga de Elvira insiste un par de veces mas.
RIIING RIIIING RIIING RIIIING.
Horas mas tarde mi madre levanta del contestador automático el siguiente mensaje.
"Elviraaaaaaaa... cuando puedas llamame a casa y pasame de nuevo tu teléfono... que el que tengo me lo diste maaaaaal".
RIIING RIIIING.
Atiende mi madre, no llega a decir ni hola.
(mujer): ¿Elviraaaaaaa?
(mi madre): No señora, equivocado.
Treinta segundos después suena el teléfono otra vez.
RIIING RIIIING.
(mujer): ¿Elviraaaaaaa?
(mi madre): Debe tener mal el número, señora, porque me llamó a mi de nuevo.
Un minuto después suena el teléfono otra vez.
RIIING RIIIING.
(mujer): Elviraaaaaaa... no sabés lo que me pasooooo... estaba queriendo llamarte y marqué mal dos veces seguiiiiiiidas..!!!!
(mi madre): Sigue llamando al mismo número, señora. Fíjese bien.
Un minuto después suena el teléfono otra vez.
RIIING RIIIING RIIING RIIIING RIIING RIIIING RIIING RIIIING.
Mi madre, ofuscada (por usar un término diplomático), decide no atender.
La amiga de Elvira insiste un par de veces mas.
RIIING RIIIING RIIING RIIIING.
Horas mas tarde mi madre levanta del contestador automático el siguiente mensaje.
"Elviraaaaaaaa... cuando puedas llamame a casa y pasame de nuevo tu teléfono... que el que tengo me lo diste maaaaaal".
6 de enero de 2012
Viento y Tierra
Estación terminal de ómnibus chicuela; zona rural.
Pueblo tranquilo.
Verano.
Calor.
Clima seco.
Calle de tierra.
Sopla viento y levanta polvareda.
El ómnibus está demorado, tres pasajeros esperamos algo fastidiosos: una señora bien perfumada y vestida de blanco, un chacarero y yo.
Silencio.
-Que manera de soplar viento y tierra!- exclama la señora bien perfumada. Le chorrea una gota por las mejillas.
-Que asquete, para colmo estoy en zandalias.
-Se me van a llenar los dedos de tierra.
-Mmmmm... que polvareda... que horror.
Se dirige al chacarero. -¿A usted no le molesta?-
El chacarero ni la mira, pero contesta:
-Señora: vuela tierra porque vivimos en la tierra, si viviéramos en marte volaría marte.
Fin de la conversación.
Silencio.
Pueblo tranquilo.
Verano.
Calor.
Clima seco.
Calle de tierra.
Sopla viento y levanta polvareda.
El ómnibus está demorado, tres pasajeros esperamos algo fastidiosos: una señora bien perfumada y vestida de blanco, un chacarero y yo.
Silencio.
-Que manera de soplar viento y tierra!- exclama la señora bien perfumada. Le chorrea una gota por las mejillas.
-Que asquete, para colmo estoy en zandalias.
-Se me van a llenar los dedos de tierra.
-Mmmmm... que polvareda... que horror.
Se dirige al chacarero. -¿A usted no le molesta?-
El chacarero ni la mira, pero contesta:
-Señora: vuela tierra porque vivimos en la tierra, si viviéramos en marte volaría marte.
Fin de la conversación.
Silencio.
1 de enero de 2012
Seis Meses Atrasados
En el año 2002 pasé mis primeras navidades en el hemisferio norte. Navidad con frio, como en las películas. Mas concretamente, estaba en España.
Promediando una concurrida y opípara cena navideña, una comensal me pregunta: -¿Y como son las navidades allí en la Argentina, con calor? Es que no me las imagino.
Y antes de que pudiera contestar, un caballero intercede didácticamente: -Mujer, no es que allí sea verano, allí ahora también es invierno, nada mas que van seis meses atrasados a nosotros-.
Promediando una concurrida y opípara cena navideña, una comensal me pregunta: -¿Y como son las navidades allí en la Argentina, con calor? Es que no me las imagino.
Y antes de que pudiera contestar, un caballero intercede didácticamente: -Mujer, no es que allí sea verano, allí ahora también es invierno, nada mas que van seis meses atrasados a nosotros-.
23 de diciembre de 2011
Jerónimo y La Causa Papá Noel
Jerónimo había empezado jugando juegos de rol por internet. Luego de una larga cadena de contactos -estoy resumiendo- terminó enganchado en un grupo donde todos tenían un interés común: destruir la imagen de Papá Noel. Los motivos de pertenencia al grupo eran variopintos: católicos queriendo recuperar la imagen del Niñito Dios en el pesebre, el desprecio a una tradición anglosajona asociada a una Navidad que transcurre en invierno en el hemisferio norte y que nada tiene que ver con el continente sudamericano, el no tolerar una imposición arrolladora del marketing mundial... y así podría seguir. Pero la cuestión es que se había armado una red social bastante nutrida alrededor de esto.Quiero ser Dickens: este es mi triste cuento de Navidad.
Jerónimo hacía mas de un mes que estaba sin trabajo y ya se había gastado la indemnización del último despido. Casi no salía de su vivienda; le dedicaba muchísimas horas a internet, sobre todo a esta red social anti Papá Noel; comía mal; tomaba mucho; se aseaba poco. Su meta en la vida había pasado a ser figurar en el foro de los que hicieron algo para colaborar a destruir la imagen de Santa Claus. Había de todo: desde uno que se robó 25 trajes de Papá Noel de una tintorería y los prendió fuego hasta otro que meó una estatua del susodicho en la puerta de un shopping center. Toda se hacía en nombre de La Causa. Él no había aportado nada a La Causa.
Jerónimo se decidió a salir a buscar un nuevo trabajo cuando se dió cuenta de que no le iba a alcanzar el dinero para pagar la factura de internet y le iban a cortar el servicio. No iba a poder seguir siendo parte de La Causa. Y la Navidad se acercaba.
Jerónimo solía tener suerte cuando la necesitaba. Al poco de salir de su casa y caminar unos metros se encontró con un amigo que se iba a anotar para un trabajo: era para repartir volantes de una casa de deportes disfrazado de Papá Noel. Su alma se iluminó. Si conseguía anotarse con su amigo y lo llamaban para ese trabajo, entonces podría juntar el dinero que necesitaba y hacer algo por La Causa.
Ahí estaba Jerónimo, unos dias después, vestido de Papá Noel, repartiendo a desgano folletos, pensando como ejecutar su atentado en nombre de La Causa. Su plan era pobre. Tal vez la mala alimentación del último tiempo hacía su parte. En principio, prendería fuego el vestuario donde se juntaban todos a cambiarse el traje y guardarlo para el dia siguiente (eran como treinta repartidores de folletos). Rociaría con kerosene la puerta de entrada al vestuario. La prendería fuego y huiría corriendo.
Pero Jerónimo no tenía plata para gastar en kerosene. Primero tendría que conseguir un adelanto de la paga para comprar el kerosene. Y fósforos.
Mientras Jerónimo pensaba como podía conseguir el adelanto, sintió un aguijonazo en el cuello seguido de un gran ardor, luego otro, y otro más. Después no sintió más nada. Quedó tendido boca abajo en un charco de su sangre. Gente que estaba cerca y un policía pasaba de casualidad lo vieron todo y lograron reducir al asesino que gritaba "lo hice por La Causa, lo hice por La Causa... carajooooo...".
No era como Jerónimo se lo había propuesto, pero al fin y al cabo había colaborado con La Causa. Lástima que su nombre no iba a aparecer en los foros.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)