2 de noviembre de 2016

Historia Breve VII

Decidí llevarle flores al cementerio.
Cuando llegué, frente a una tumba vacía, ya estaba ella con un ramo de flores para mí.
Ambos creíamos que el otro estaba muerto.

26 de octubre de 2016

Historia Breve VI

- ¿Querría usted que le agrandaran los testículos por seis pesos con 99?
- No. Me respondió el cajero, sorprendido.
- ¿Porqué querría entonces yo que me agranden las papas y la gaseosa?

25 de junio de 2016

Cape & Rait - Pioneros del Farwest

De las series televisivas de vaqueros, o del género western, como las quieran llamar, mi favorita ha sido siempre la menospreciada Cape & Rait.
El título de la misma obedece simplemente al apellido de los personajes principales de esta ficción.
Los más memoriosos apuntarán que, en la versión para latinoamérica, el título de la serie se tradujo a "Cape y Rait - Pioneros del Farwest"; lo cual es cierto y sirva de ayuda a los mas despistados.
Pero vamos al grano.
Cape & Rait narraba las aventuras de dos vaqueros sin ocupación fija, que iban haciendo cualquier trabajo ocasional que se les presentaba mientras se metían en problemas. Los echaban de todas partes y así iban recorriendo distintos estados del sur y del suroeoeste norteamericano.
Eran, en definitiva, dos changarines del farwest con onda.
En aquellos años eran dos tipos pintones, facheros y cancheros, hoy serían cool y recopados.

Hasta aquí nada nuevo ni original, pero la sutileza de esta serie es que introdujo por primera vez, muy disimuladamente, un personaje travesti.
Había que ser muy observador, pues la sutileza era absoluta. Pero mirando y volviendo a mirar varios de los capítulos de la serie, no me queda duda de que el personaje secundario Daisy Dakota, la bella regente del Saloon del Álamo, quien coqueteaba alternadamente con Cape y Rait, era un travesti.

Voy a mencionar una que, a mi jucio, no da lugar a dudas:
Temporada 1 -  Capítulo 12 - Oro para Philamento: luego de cobrar una recompensa, Cape y Rait van beber y bailar con las chicas del Saloon del Álamo. Allí se acerca Daisy Dakota a la mesa de los vaqueros, mira fijamente a los ojos a Cape y le dice: -tengo una propuesta que no podrás rechazar-. Fin de la escena. En la escena siguiente, Rait se está calzando las botas en su habitación e irrumpe Cape, abrochándose su cinturón. Rait le pregunta como le ha ido y Cape responde: -nunca pensé que un duelo de pistolas podía dejar a ambos contrincantes satisfechos. Aquí está tu parte del oro, vámonos de aquí-.
Es obvio que Cape había tenido sexo con el travesti, le había gustado pero sentía vergüenza y quería salir rápidamente de allí.
También es de observar que en al menos siete escenas de otros capítulos de la serie, cuando se hace un paneo del tocador de Daisy Dakota, se ve entre sus accesorios femeninos una navaja de barbero, clara referencia a que era un hombre que debía rasurarse todas las mañanas.

Otra particularidad de la serie es que finalizó con la muerte de ambos personajes en el último capítulo. Una alevosía innecesaria para mi gusto personal, pero estaba claro que la productora había decidido dejar sin posibilidad alguna la continuidad de la serie.
No he mencionado los nombres de pila de los personajes Cape & Rait, eran Lands y Port.
Y, un dato curioso, en el último capítulo, el día de su entierro, a Lands Cape lo enterraron horizontalmente, y a Port Rait lo sepultaron verticalmente.



11 de marzo de 2016

Historia Breve IV

Innecesariamente, el fantasma abrió la puerta y abandonó la habitación. Podría haberla atravesado.

4 de marzo de 2016

Miradas y un Camino de Cascotitos de Ladrillo

En una plaza, estoy sentado en un banco. En el banco de enfrente, camino de cascotitos de ladrillo de por medio, hay una atractiva señorita.
La miro; me devuelve la mirada.
La miro de nuevo, ya no me mira. Bajó la mirada, mira el camino de cascotitos.
Llega un hombre flaco; la mira. Ella lo mira, le sonríe por compromiso.
Él se sienta en el banco junto a ella. Me mira; lo miro.
Llega un perro por el camino de cascotitos de ladrillos; lo miramos. El perro no nos mira; huele.
Huele los zapatos de la señorita, luego huele mis zapatos. Se sienta en el camino.
Me mira, mira a la señorita y mueve la cola, contento.
El hombre flaco mira a la señorita, enojado. Me mira a mi, enojado, mirá al perro, enojado. El perro lo mira, jadea y mueve la cola.
El perro nos mira y jadea; cuanto más jadea el perro, con mas furia me mira el hombre flaco.
El hombre flaco, sin dejar de mirarme, amaga levantarse. Se vuelve a sentar.
Un hombre con uniforme de policía se sienta a mi lado. El hombre flaco baja la vista. No lo quiere mirar.
El policía me mira, lo saludo con un movimiento de cabeza. Estoy feliz de que haya llegado.
El perro sigue jadeando y moviendo la cola. El hombre flaco me mira de reojo. Me hace una seña que no entiendo, pero que no me gusta.
La señorita atractiva mira al policía, el policía la mira y la saluda. Afirmativo.
Miro a la señorita, ella no me devuelve la mirada. Mira la lejanía, la nada; y de reojo al hombre flaco.
El hombre flaco toma un cascotito y se lo arroja, despacito, sin fuerza, al lomo del perro.
El perro deja de jadear y lo mira. Se le erizan un poco los pelos de la nuca. A mi también.
La señorita atractiva se levanta y se va, el hombre flaco, con la cabeza gacha, la mira irse, de refilón, notablemente molesto. El policía la mira irse, contento, le complace su jean ajustado.
El perro jadea, pero no mueve más la cola.
Evidentemente, el hombre flaco no quiere cruzar la mirada con el policía.
Evidentemente, yo no quiero cruzar la mirada con el hombre flaco. No me gustó ese gesto raro.
El policía me mira, se acomoda la gorra, hace un ademán que podría pasar por un saludo y se va.
El hombre flaco lo mira irse de reojo, esboza una mueca de placer.
Tomo un puñado de cascotitos de ladrillo, en ese instante en que no me mira.
El policía se aleja.
El perro está quieto, no jadea. Yo estoy quieto, aferro los cascotitos en la mano. Tampoco jadeo.
El hombre flaco se levanta del banco como un resorte.
Le arrojo el puñado de cascotitos en la cara.
Ipso facto(*), el perro se lanza sobre él y le clava los dientes en la muñeca de la mano derecha. Se le cae un arma sobre el camino de cascotitos.
Doy media vuelta y me voy corriendo. Rápido. A todo lo que doy.
El hombre grita. No se si me mira; tampoco me importa demasiado.


(*) Wikipedia dice que Ipso facto se usa de manera incorrecta como sinónimo de rapidísimo. Me ne frega.

21 de febrero de 2016

Historia Breve III

Terribles asesinos psicóticos. Lo balearon a quemarropas por la espalda, lo degollaron, y luego, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego para quemarlo vivo.

6 de febrero de 2016

Historia Breve II

La primera vez que nos besamos se me escapó un pedo. También fue la última.

1 de febrero de 2016

Historia Breve

Cuando me la presentaron no me cayó muy simpática.
Tenía una lagaña en el ojo izquierdo del tamaño de una manzana verde.

24 de enero de 2016

Usamos Cookies (¿Cómo Decírtelo?) - Última Entrega

Hoy hago la última entrega, finalizando con mi contribución para que cada sitio de internet tome libre y gratuitamente el texto que mas le guste para comunicar al mundo entero lo que hace con sus cookies.

De corte poético
- Lo esencial es invisible a los ojos, como las cookies que acabamos de instalar en tu computadora.
- Volverán las oscuras golondrinas, en tu balcón sus nidos a colgar, como colgamos tu PC de tantas cookies, que por googlear aquí te quisimos instalar.
- Me gusta cuando callas, porque estás como ausente, y asi te podemos bajar, miles de cookies y no lo sientes.


De corte filosófico
- Piensas. Luego, existes. Y en el interín te instalamos unas muy útiles cookies que ni cuenta te diste. Y que en el fondo ni existen porque no piensan.
- El hombre es totalmente responsable de su naturaleza y elecciones. Y si elige este sitio web que le instala cookies, por algo es.
- La cabra al monte tira, y las cookies, cookies son.
- Usamos unas pocas cookies, pues tiene mas cookies el que está mas contento con menos cookies.

21 de enero de 2016

Usamos Cookies (¿Cómo Decírtelo?) - Segunda Entrega

Resulta que de un tiempo a esta parte, a casi todo sitio de internet al que ingresamos, nos informan que existen unos programas que se llaman cookies que inexorablemente son instalados en nuestras computadoras, mal que nos pese.

Hoy hago la segunda entrega, para que cada sitio de internet, según su perfil, y la politíca de comunicación de su departamento de marketing, tome libre y gratuitamente el texto que mas le guste para comunicar al mundo entero lo que hace con sus cookies.


En tono galán de telenovela
- Hola ternura, mes deslumbras. Mientras pasabas por aquí no pude privarme de instalarte unas cookies. Tal vez algún día te enamores de mi. En el mientras tanto, para que me recuerdes, lleva contigo mis programas de seguimiento de exploración de datos.
- Te besaría en la boca, pero no puedo. A cambio, te he bajado unas cookies.
- Tu y yo, a solas, en una cabaña junto al mar, champagne, música suave, tu boca junto a la mia y estas cookies que acabo de instalarte... ¿que opinas?

En tono fatalista
- Si no existieran las cookies que acabamos de bajar a tu computadora, toda la internet y el mundo serían un caos. Nadie estaría protegido, nadie estaría a salvo. No habría registros de nada y toda la información sensible de la Tierra caería en manos de las mega corporaciones que quieren destruir el planeta.

En tono novela erótica
- Al entrar esta web rápidamente se te instalaron cookies, no opongas resistencia, solo siente el cosquilleo de un software cada vez mas penetrante, mas rígido, que hará vibrar tu experiencia de navegación hasta tus fibras mas intimas hasta la plenitud orgásmica.

En tono afortunado
- Por el hecho de haber ingresado a esta página te has hecho acreedor de fabulosos premios, a saber, 250 maravillosos cookies, 133 programas de personalización de publicidad, 412 registros de seguimiento de preferencias y 303 optimizadores de rendimiento. Todos ellos te serán instalados en forma gratuita en un abrir y cerrar de ojos. Felicitaciones!!!!



16 de enero de 2016

Usamos Cookies (¿Cómo Decírtelo?) - Primer Entrega

Resulta que de un tiempo a esta parte, a casi todo sitio de internet al que ingresamos, nos informan que existen unos programas que se llaman cookies que inexorablemente son instalados en nuestras computadoras, mal que nos pese.

A partir de hoy comienza una serie de contribuciones de mi parte, para que cada sitio de internet, según su perfil, y la politíca de comunicación de su departamento de marketing, tome libre y gratuitamente el texto que mas le guste para comunicar al mundo entero lo que hace con sus cookies.


En tono arrepentido o conciliador

- Este sitio utiliza cookies, pero ante todo, somos buena gente que tenemos familia e hijos, como tu.
- Usamos cookies, pero nos bañamos a diario.
- Usamos cookies, pero lo hacemos por tu bien.
- Perdón si te ofendimos al usar cookies, pero verás que a la larga nos lo agradecerás.

En tono despectivo

- Instalamos cookies en tu computadora porque eres tonto. Eres un inútil que necesitas que te ayudemos a identificar tus preferencias y recordarte todo el tiempo cuales son y donde están los temas de tu interés, pues tu con todas tus patéticas limitaciones, no sabrías como hacerlo.

En tono tajante o amenazador

- Usamos y usaremos cookies, cueste lo que cueste. Estás avisado.
- Al ingresar a este sitio automáticamente llenamos tu computadora de cookies y balizas web. Nos importa un rábano si estás de acuerdo o no. Entérate.
- Cuando entras a nuestro sitio, cargamos cookies a tu máquina. Es así y punto. A llorar a la iglesia.
- No te atrevas a borrar las cookies que instalamos en tu computadora, lo lamentarás. 

En tono de víctima

- Nuestro sitio web usa cookies. No las usaríamos si fuera por nosotros, pero estaríamos en desventaja respecto al resto por no hacerlo y eso no es justo.
- Las cookies son un mal necesario.

En tono explicación naive y difusa

- Las cookies son como unas semillitas de césped que el jardinero siembra en tu computadora para que crezca un lindo pastito virtual.
- Las cookies instaladas te darán una experiencia de navegación mas placentera y cautivante. Una realización plena de intangibles en pos de la evolución permanente.
- Cuando llegaste a este sitio, las cookies ya estaban aquí antes que tú.